Chainsaw Man: la propuesta más caótica y adictiva de Fujimoto que rompe todas las reglas del género
Por Redacción · Madrid

Panorama: un shonen que no pide perdón
Cuando Chainsaw Man apareció por primera vez en las páginas de Weekly Shonen Jump en diciembre de 2018, pocos imaginaban que iba a convertirse en uno de los fenómenos editoriales más importantes de la década. Tatsuki Fujimoto, ya conocido por obras de culto como Fire Punch, entregó una propuesta que desde su primera página dejaba claro que no iba a seguir las reglas del género. Sangre, humor absurdo, muerte inesperada de personajes y una melancolía que lo impregna todo: Chainsaw Man no se parece a nada que haya publicado antes Shonen Jump.
La primera parte del manga, conocida como el arco de la Agencia de Cazadores de Demonios Públicos, concluyó en diciembre de 2020 con 97 capítulos. La segunda parte, titulada oficialmente Chainsaw Man Part 2 y ambientada en el instituto, comenzó su publicación en Shonen Jump+ en julio de 2022 y continúa activa a fecha de hoy. La obra ha vendido más de veinte millones de copias en todo el mundo, una cifra que convierte a Fujimoto en uno de los autores más relevantes de su generación.
El anime, producido por el estudio MAPPA y estrenado en octubre de 2022, adaptó los primeros doce tomos de la primera parte y fue recibido con una expectación enorme. La adaptación fue elogiada por su cuidada dirección y su arriesgada propuesta visual, aunque también generó cierto debate entre los fans del manga por las elecciones estilísticas de cada episodio.
El impacto cultural de Chainsaw Man trasciende lo meramente comercial. La serie abrió un debate sobre qué puede ser el shonen en el siglo XXI y empujó a otros autores y editores a asumir riesgos narrativos que antes habrían considerado impublicables en una revista dirigida a jóvenes.
Historia y personajes: el chico que solo quería una vida normal
Denji es un adolescente que vive en la miseria más absoluta, heredando las deudas de su padre fallecido y trabajando como cazador de demonios a las órdenes de la mafia para poder comer. Su único compañero es Pochita, un pequeño demonio con forma de motosierra que le ha cedido su corazón para mantenerlo vivo. Cuando Denji es traicionado y asesinado por sus empleadores, Pochita se fusiona con él de forma permanente y Denji renace como el Hombre Motosierra: un híbrido humano-demonio capaz de transformar partes de su cuerpo en motosierras rugientes.
A partir de ese momento, Denji es reclutado por la División Especial de Cazadores de Demonios Públicos bajo el mando de Makima, una misteriosa funcionaria del gobierno con poderes extraordinarios y una agenda que tardará varios arcos en revelarse. La división reúne a una galería de personajes memorable: Aki Hayakawa, un cazador serio y disciplinado marcado por la pérdida; Power, un demonio de la sangre unido a un contrato con Denji que resulta ser uno de los personajes más queridos de la obra; y una larga lista de figuras secundarias que Fujimoto introduce y elimina con una frialdad que forma parte del propio discurso de la serie.
La relación entre Denji y Makima constituye el núcleo emocional y temático de la primera parte. Fujimoto construye una dinámica de control, dependencia y manipulación que funciona como una reflexión sobre el poder y la ingenuidad, y que culmina en uno de los desenlaces más discutidos del manga reciente. Sin desvelar detalles, el arco final de la primera parte redefine todo lo anterior y convierte la relectura en una experiencia completamente distinta.
En la segunda parte, el protagonismo recae en Asa Mitaka y Yoru, una estudiante de instituto que comparte cuerpo con el Demonio de la Guerra. Esta nueva etapa mantiene el tono perturbador de la primera pero introduce un humor más cotidiano y una exploración diferente de la identidad y el trauma.
Por qué conecta: el caos como lenguaje narrativo
Una de las razones principales por las que Chainsaw Man engancha de forma tan intensa es la absoluta imprevisibilidad de Fujimoto como narrador. En la mayoría de los shonen, el lector aprende a identificar qué personajes tienen armadura de trama y cuáles no. En Chainsaw Man esa certeza desaparece desde los primeros compases, y esa incertidumbre genera una tensión que pocas obras del género consiguen sostener durante tantos capítulos.
Otro factor determinante es Denji como protagonista. A diferencia del héroe shonen clásico, Denji no aspira a convertirse en el más fuerte ni a salvar el mundo. Sus motivaciones son mundanas hasta lo absurdo: quiere comer pan con mermelada, dormir en una cama y tener algo parecido a una relación afectiva. Esa sencillez contrasta de forma perturbadora con la violencia extrema que lo rodea, y Fujimoto utiliza esa tensión para hablar de la alienación, la pobreza y la necesidad de pertenencia de una forma que resulta genuinamente emotiva.
La obra también conecta con el lector por su honestidad visual y narrativa. Fujimoto no suaviza la violencia ni el dolor, pero tampoco los convierte en espectáculo vacío. Cada muerte, cada traición y cada momento de ternura tienen un peso específico que el autor dosifica con una precisión que desafía la aparente anarquía de la superficie. Lectores que se acercan a la obra por su reputación de gore salvaje suelen quedarse por la profundidad emocional que se esconde detrás. Al igual que ocurre con otras series que exploran la oscuridad desde una perspectiva humanista, como la saga que se desarrolla en el descenso de Riko y Reg al Abismo en Made in Abyss , Chainsaw Man utiliza el sufrimiento como herramienta para hablar de lo que significa estar vivo.
El humor, por su parte, es uno de los elementos más sorprendentes de la serie. Fujimoto intercala momentos de comedia absurda y situaciones casi slapstick en medio de arcos cargados de tragedia, y lejos de resultar incongruente, esa mezcla termina por definir la voz inconfundible de la obra.
Producción y manga: MAPPA y la controversia de la adaptación
La adaptación animada de Chainsaw Man fue encargada a MAPPA, el estudio responsable de títulos como Jujutsu Kaisen o la temporada final de Shingeki no Kyojin. Desde el anuncio, el proyecto generó una expectación enorme, pero también cierta inquietud ante el volumen de trabajo que el estudio tenía sobre la mesa de forma simultánea.
El resultado fue una serie de doce episodios que destacó por su apuesta por la variedad: cada episodio de los créditos finales fue encargado a un director o artista diferente, lo que convirtió esos segmentos en pequeñas piezas de animación experimental que circularon ampliamente en redes sociales. La dirección general corrió a cargo de Ryū Nakayama, y el diseño de personajes fue responsabilidad de Kazutaka Sugiyama. La banda sonora, compuesta por Kensuke Ushio, fue unánimemente celebrada.
En cuanto al manga, la edición española la publica Norma Editorial y ha mantenido un ritmo de lanzamiento bastante regular. Los doce volúmenes de la primera parte están disponibles en librerías y la segunda parte se va publicando a medida que avanza la serialización japonesa. La calidad de la edición ha sido valorada positivamente por los lectores hispanohablantes, aunque algunos han señalado puntuales inconsistencias en la traducción de términos específicos del universo de los demonios.
A fecha de publicación de este artículo, no hay confirmación oficial de una segunda temporada del anime, aunque distintos medios especializados consideran que su producción es probable dado el éxito comercial de la primera entrega. Esta información debe tomarse como especulación hasta que haya un anuncio formal por parte de MAPPA o del editor Shueisha.
Dónde verlo y legado: una obra que ya ha cambiado el manga
El anime de Chainsaw Man está disponible en España a través de Crunchyroll, que lo emitió en estreno simultáneo con Japón durante su temporada de emisión. La plataforma mantiene los episodios disponibles tanto en versión original japonesa con subtítulos en castellano como en doblaje al español. Para quienes prefieran el manga, los volúmenes físicos de Norma Editorial se encuentran en las principales cadenas de librerías especializadas y en formato digital a través de diversas plataformas de cómic digital.
El legado de Chainsaw Man en el panorama del manga y el anime contemporáneo ya es innegable. La serie demostró que el público shonen está dispuesto a aceptar propuestas narrativas ambiguas, protagonistas sin un arco de redención claro y finales que priorizan la coherencia temática por encima de la satisfacción emocional convencional. Esa influencia se puede rastrear en varias obras que han llegado al mercado desde su publicación, tanto en Weekly Shonen Jump como en revistas de la competencia.
La capacidad de Fujimoto para mezclar géneros, referencias culturales y registros emocionales sin que la obra pierda su identidad lo coloca en una posición singular dentro del panorama creativo japonés. Su influencia se extiende más allá del manga: ha sido citado como referencia por ilustradores, guionistas y directores de animación de distintos países. Del mismo modo que ciertas obras sobre el dolor y la memoria como la historia de Tohru Honda navegando la maldición de los Sohma en Fruits Basket dejaron huella por su tratamiento del trauma desde la ternura, Chainsaw Man lo hace desde el caos y la violencia, llegando a un lugar emocionalmente similar por un camino radicalmente distinto.
En definitiva, Chainsaw Man es una obra que merece leerse y verse precisamente porque no promete comodidad. Promete honestidad, imprevisibilidad y la sensación, página tras página, de estar leyendo algo que no existía antes de que Tatsuki Fujimoto decidiera escribirlo.
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